Cláusula de IA en contratos de software: lo que realmente importa
Titularidad del output, uso de datos del cliente para entrenamiento y responsabilidad por error del modelo. El resto de la cláusula suele ser ruido.
Los contratos de software incluyen hoy, casi siempre, un bloque sobre inteligencia artificial. La mayoría de las veces es largo, genérico y no responde las tres preguntas que deciden la negociación.
1. De quién es el resultado generado
Cuando el cliente usa la herramienta y obtiene un texto, una imagen o un fragmento de código, el contrato debe decir quién tiene los derechos sobre ese resultado y bajo qué licencia el proveedor puede reutilizarlo. El silencio aquí suele favorecer a quien redactó la minuta.
2. ¿Los datos del cliente entrenan el modelo?
Es la cláusula que más cambia el precio cuando se negocia. La respuesta puede ser no, puede ser sí con anonimización, o sí con descuento declarado. Lo que no puede es quedar implícita en una política de privacidad que cambia de forma unilateral.
3. Quién responde por el error
Los modelos se equivocan. El contrato debe decir si hay revisión humana obligatoria, cuál es el límite de responsabilidad y qué ocurre cuando el error llega al cliente final. Sin eso, la discusión migra a la buena fe y a los tribunales.
En la práctica: tres párrafos bien escritos resuelven más que seis páginas de cláusula modelo.